Principales conclusiones:
- El oro se enfrenta a una resistencia en $2.800, con un soporte clave en $2.750. Una ruptura por encima de la resistencia podría abrir la puerta a $2.820, mientras que una caída por debajo del soporte podría provocar nuevas pérdidas hacia $2.720.
- El dólar estadounidense sigue siendo un factor dominante, y su máximo de dos años reduce el apetito de los inversores por el oro.
- Las expectativas sobre la política de la Reserva Federal siguen marcando el ánimo de los mercados, que esperan más claridad sobre posibles recortes de tipos.
- Las incertidumbres geopolíticas y los riesgos económicos mundiales siguen proporcionando un apoyo subyacente, pero las subidas inmediatas siguen estando limitadas por la solidez de los datos económicos y las preocupaciones en materia de política comercial.
Dinámica del mercado y evolución reciente
El oro (XAU/USD) luchó por mantenerse la semana pasada, cayendo a $2,772 mientras el dólar estadounidense se disparaba a máximos de dos años tras el anuncio del presidente Donald Trump de nuevos aranceles comerciales a las importaciones de Canadá, México y China. Esta medida fortaleció al billete verde, reduciendo la demanda de activos denominados en dólares como el oro. El mercado también reaccionó a los últimos datos económicos de Estados Unidos, con el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) subiendo a 2,6% en diciembre y el PCE subyacente manteniéndose en 2,8%. Estas cifras reforzaron las expectativas de que la Reserva Federal podría retrasar los recortes de los tipos de interés, presionando aún más los precios del oro.
A pesar de las perspectivas bajistas a corto plazo, el oro sigue encontrando apoyo en las incertidumbres geopolíticas y en la posibilidad de dos recortes de tipos de la Fed para finales de 2025. Los inversores mantienen la cautela ante la persistencia de los riesgos económicos mundiales, con el PMI manufacturero Caixin de China cayendo a 50,1, lo que indica una desaceleración en la segunda mayor economía del mundo.
Influencias técnicas y fundamentales
La configuración técnica del oro revela un patrón de consolidación, con un soporte clave en $2.750 y una resistencia inmediata cerca de $2.800. Una ruptura por encima de $2.800 podría despejar el camino hacia el nivel psicológico de $2.820. Una ruptura por encima de $2.800 podría despejar el camino hacia el nivel psicológico de $2.820, mientras que una caída por debajo de $2.750 podría exponer al oro a mayores pérdidas hacia $2.720. La media móvil de 50 días sigue siendo un nivel de soporte crítico, y cualquier movimiento sostenido por debajo de esta marca podría desencadenar una mayor presión vendedora.
Los indicadores de impulso sugieren un panorama mixto, con el Índice de Fuerza Relativa (RSI) rondando en territorio neutral. El MACD muestra signos de divergencia bajista, lo que indica que el oro podría tener dificultades para recuperar el impulso alcista a menos que surja un catalizador fundamental. La reciente fortaleza del dólar estadounidense ha sido un factor clave en contra del oro, ya que el aumento de los rendimientos y las expectativas de un prolongado ciclo de endurecimiento de la Fed disminuyen el atractivo del metal.
Fundamentalmente, el mercado sigue centrado en los próximos datos de inflación de EE.UU., las solicitudes de subsidio de desempleo y los informes económicos mundiales. Aunque unos indicadores económicos sólidos podrían reforzar la postura prudente de la Reserva Federal y lastrar el oro, cualquier signo de debilidad económica o de retórica pesimista por parte de los responsables del banco central podría reavivar la demanda de activos refugio.
De cara al futuro
La próxima semana será crucial para el oro, ya que los operadores estarán atentos a la evolución de la política comercial estadounidense y a la respuesta de la Reserva Federal a las tendencias inflacionistas. Si el dólar sigue fortaleciéndose, el oro podría seguir bajo presión y tener dificultades para superar los principales niveles de resistencia. Sin embargo, cualquier estallido geopolítico inesperado o unos datos económicos más débiles podrían impulsar al metal.