Principales conclusiones:
- El soporte del oro se sitúa cerca de $2.632, con resistencia en $2.663 y potencial alcista hacia $2.700 si se consolida el impulso alcista.
- Los datos de empleo y las cifras de inflación de EE.UU. son fundamentales y determinan las expectativas de un recorte de tipos de la Fed en diciembre.
- Los riesgos geopolíticos y la incertidumbre de los mercados siguen constituyendo un suelo para el oro, aunque la recogida de beneficios y la fortaleza del dólar pueden limitar las ganancias.
- Los operadores deberían vigilar el comportamiento del dólar y las tendencias de los rendimientos del Tesoro, ya que siguen siendo influencias clave en la dirección a corto plazo del oro.
Dinámica del mercado y evolución reciente
El oro (XAU/USD) terminó la semana pasada en torno a $2.650, reflejando un entorno de negociación volátil impulsado por la fluctuación de la demanda de refugio seguro y la evolución de las expectativas de tipos de la Reserva Federal. La caída inicial de los precios se vio impulsada por la recogida de beneficios y el resurgimiento del dólar estadounidense. Sin embargo, la recuperación de finales de semana puso de relieve la persistente incertidumbre geopolítica y las señales económicas mixtas. La atención del mercado se ha desplazado hacia la publicación de datos fundamentales en Estados Unidos, como el informe de nóminas no agrícolas (NFP) y los indicadores de inflación, que se espera influyan en las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal y, a su vez, en la trayectoria del oro.
Influencias técnicas y fundamentales
La configuración técnica del oro sigue siendo matizada, con los precios oscilando en torno al nivel de $2.650. El soporte clave se observa cerca de $2.632, que se alinea con un retroceso de Fibonacci 50% del reciente repunte, mientras que la resistencia se asienta firmemente en $2.663. Una ruptura por encima de $2.663 podría indicar una reversión del impulso bajista y abrir el camino hacia $2.700 y más allá. Por el contrario, si no se mantiene por encima de $2.632, el oro se expondría a nuevos descensos, con $2.590 como próximo soporte significativo.
Los indicadores de impulso, como el Índice de Fuerza Relativa (RSI), sugieren una consolidación, mientras que las medias móviles ofrecen señales contradictorias. El oro se mantiene por encima de su media móvil de 200 días, lo que indica una tendencia alcista a largo plazo, aunque el reciente retroceso pone de manifiesto su vulnerabilidad a corto plazo. Fundamentalmente, el precio del oro está estrechamente vinculado al dólar estadounidense, a los rendimientos de los bonos del Tesoro y a las expectativas del mercado de un recorte de los tipos de interés de la Fed en diciembre. Un informe de NFP más fuerte de lo esperado podría disminuir las expectativas de recorte de tipos, fortaleciendo el dólar y presionando al oro. Por el contrario, unos datos menos favorables podrían reavivar las especulaciones sobre una relajación de la política monetaria, lo que reforzaría los precios del oro.
Los riesgos geopolíticos, incluido el actual conflicto entre Rusia y Ucrania, siguen apuntalando la demanda de oro como refugio seguro. Sin embargo, la relajación de las tensiones o la solidez de los datos económicos estadounidenses podrían atenuar este apoyo, poniendo de relieve el delicado equilibrio de los actuales motores del mercado.
De cara al futuro
La semana que viene será decisiva para el oro, ya que los operadores se centrarán en el informe de las NFP y en los datos adicionales de la inflación estadounidense. El sentimiento del mercado dependerá de si la Fed da señales de un cambio hacia una mayor relajación o mantiene su actual enfoque cauteloso. Si las cifras de empleo y los datos de inflación sugieren un enfriamiento de la economía, el oro podría recuperar el impulso alcista, especialmente si el dólar se debilita. Por el contrario, unos indicadores económicos sólidos podrían hacer bajar los precios del oro a medida que el dólar se fortalezca y mejore el sentimiento de riesgo.