Principales conclusiones
- EUR/USD a la deriva cerca de 1,1726 después de no poder mantenerse por encima de 1,1800.
- Soporte inmediato en 1,1700; resistencia clave en el rango 1,1750-1,1800.
- Los PMI de la zona euro muestran una estabilización: el sector manufacturero en 49,5 y el de servicios en 50,5.
- Se espera que el BCE interrumpa el endurecimiento con un último recorte en septiembre; los recortes de la Fed ahora se ven más tarde.
- Las actas del FOMC, las cifras de inflación en Estados Unidos, las declaraciones del BCE en Sintra y la fecha límite del 9 de julio para los aranceles son los principales catalizadores de esta semana.
Dinámica del mercado y evolución reciente
El par EUR/USD ha retrocedido hasta el nivel de 1,1726, tras probar la zona de 1,1800 la semana pasada, ya que el dólar estadounidense encuentra apoyo en las expectativas de que los recortes de tipos de la Reserva Federal se retrasen hasta finales de año. Según un sondeo de Reuters, el billete verde se encuentra bajo la presión de la creciente deuda estadounidense y las erráticas políticas arancelarias, lo que ha provocado una caída de 11% en lo que va de año frente a sus principales pares, incluida la subida de aproximadamente 14% del euro en lo que va de año. La inminente fecha límite del 9 de julio para una tregua arancelaria entre EE.UU. y China ha inyectado una volatilidad intermitente: los rumores de nuevos aranceles han reforzado brevemente al dólar, mientras que cada indicio de prórroga alivia la presión alcista sobre el EUR/USD. En el lado del euro, la moneda única se ha mantenido resistente ante los signos de estabilización de los pedidos de fábrica de la zona del euro y un modesto repunte de los servicios, lo que ha impedido una caída por debajo del soporte clave de 1,1700.
Influencias técnicas y fundamentales
Desde un punto de vista técnico, el EUR/USD está luchando contra la resistencia en la zona de 1,1750-1,1800, donde convergen su media móvil exponencial de 100 días y los máximos de las oscilaciones anteriores, en el gráfico 1H.
Los indicadores de impulso en el gráfico diario son mixtos: el RSI se sitúa justo por encima de 60, saliendo de un territorio de sobrecompra, mientras que el MACD se encuentra cerca de su línea de señal, insinuando una perspectiva indecisa a corto plazo. El soporte inicial se sitúa en 1,1700, y una ruptura por debajo abriría el camino hacia el mínimo de junio en torno a 1,1630; al alza, sería necesario superar 1,1800 para despejar el camino hacia 1,1850.
Fundamentalmente, la economía de la zona euro da tímidas señales de vida. El PMI manufacturero de junio subió a 49,5 -la primera estabilización de los nuevos pedidos en más de tres años-, mientras que el PMI de servicios avanzó a 50,5, elevando el índice compuesto a 50,6, su nivel más alto en tres meses. La inflación en el bloque se ha relajado hasta el objetivo de 2% del BCE, lo que hace prever un último recorte de tipos en septiembre. Por el contrario, la inflación estadounidense se mantiene por encima del 3%, y los responsables de la Reserva Federal han dado muestras de cautela ante las presiones externas sobre los precios, lo que hace que los rendimientos reales de los bonos del Tesoro estadounidense sigan siendo más atractivos que los de sus homólogos europeos.
De cara al futuro
Los operadores analizarán las actas del FOMC del miércoles en busca de pistas sobre si la Fed se inclina por una reducción de tipos más temprana o más tardía, un factor clave para el dólar y, por tanto, para el EUR/USD. Más adelante en la semana, los datos del IPC y el IPP de EE.UU. aclararán aún más la trayectoria de la inflación estadounidense. Por el lado del euro, los comentarios de los ponentes del BCE en el foro de Sintra y las cifras de producción industrial y ventas minoristas de Alemania de julio influirán en el sentimiento. La fecha límite del 9 de julio para la imposición de aranceles es inminente: cualquier escalada podría revertir rápidamente las ganancias del euro, mientras que una prórroga probablemente haría que el EUR/USD volviera a tantear la barrera de los 1,1800. Los riesgos geopolíticos, incluidas las tensiones en Oriente Próximo, pueden actuar como comodines, empujando de forma intermitente los flujos hacia refugios tradicionales como el dólar.