Principales conclusiones
- El sesgo sigue siendo de compra mientras el precio cierre por encima de 3.590 a 3.600.
- Los niveles de resistencia a seguir son 3.620, luego 3.640 a 3.650, seguidos de 3.700 si el impulso se extiende.
- Los soportes se sitúan entre 3.600 y 3.590, luego 3.560, y entre 3.511 y 3.500 como una línea más fuerte en la arena.
- El IPC del jueves es el catalizador clave antes del FOMC del 16 al 17 de septiembre. Un resultado positivo favorece el mantenimiento. Un dato cálido podría provocar una sacudida.
- El posicionamiento y los flujos son constructivos, con los especuladores añadiendo posiciones largas y las compras del sector oficial aún evidentes, mientras que el tonelaje de los ETF se mantiene firme.
Dinámica del mercado y evolución reciente
El oro comienza la semana en torno a los 3.614 puntos, tras superar la barrera de los 3.600 y alcanzar un nuevo récord a finales de la semana pasada, cerca de los 3.599,89 puntos. El informe de empleo de agosto, más flojo, elevó las probabilidades de recorte de tipos en septiembre, situó la tasa de desempleo en el 4,3 y mantuvo la presión sobre los rendimientos reales a la baja, lo que supone un clásico viento de cola para el oro. Los flujos de fondos siguen siendo constructivos, ya que persiste la demanda de los bancos centrales y las tenencias de ETF se han estabilizado cerca de los máximos, con el GLD en torno a las 982 toneladas a 5 de septiembre. El dólar ha comenzado la semana a la baja, lo que sigue frenando los intentos de retroceso del oro al contado.
Influencias técnicas y fundamentales
La acción del precio se encuentra en una fase de tendencia de libro de texto. La ruptura del viernes por encima del máximo anterior generó un nuevo impulso y, con el precio al contado por encima de 3.600, el mercado está respetando los mínimos más altos en las caídas intradía. El soporte inmediato se sitúa entre 3.600 y 3.590, luego en 3.560, seguido de un soporte más significativo en la zona de 3.511 a 3.500. A partir de aquí, los máximos se sitúan en 3.600 y 3.590. A partir de aquí, los máximos se sitúan en 3.620, 3.640 a 3.650, y luego 3.700 si el impulso se prolonga.
El impulso sigue siendo fuerte en el gráfico diario. Las lecturas del RSI son elevadas, en consonancia con una fase de sprint, por lo que los retrocesos poco profundos hacia las medias crecientes de 10 a 20 días serían saludables más que una amenaza para la tendencia. Un movimiento medido desde el rango anterior de 3.300 a 3.600 proyecta 3.680 en una extensión de 1,272 y aproximadamente 3.785 en una extensión de 1,618. En cuanto a la estructura, el punto medio de la barra de ruptura en torno a 3.590 es un pivote alcista-bajista práctico para la semana.
El posicionamiento y los flujos respaldan la cinta. Los datos de la CFTC muestran que los especuladores aumentaron su exposición larga neta en el informe del 2 de septiembre, mientras que la demanda del sector oficial sigue en el punto de mira tras los nuevos indicios de compras del PBoC en agosto. El tonelaje de ETF se mantiene firme, lo que indica una demanda de inversión estable a pesar de los récords de precios. Desde el punto de vista macroeconómico, los mercados de tipos prevén un recorte en septiembre de 50 puntos básicos, y el tono del dólar sigue siendo débil de cara a los datos de inflación del jueves.
De cara al futuro
El caso base es una consolidación alcista por encima de 3.590 a 3.600, con riesgo de ruptura a 3.640 y 3.700 si los datos cooperan. El IPC de agosto del jueves a las 08:30 ET es la principal chispa antes del FOMC de la próxima semana del 16 al 17 de septiembre. Un dato benigno debería reforzar las expectativas de un rendimiento real más bajo y mantener las caídas a un nivel bajo. Una sorpresa positiva aumentaría el riesgo de un retroceso hacia 3.560, con una sacudida más profunda que sondearía entre 3.511 y 3.500 sólo si el dólar se aprieta y los rendimientos saltan. A falta de un cierre diario decisivo por debajo de 3.560, los retrocesos favorecen la acumulación más que el cambio de tendencia.