Principales conclusiones
- El EUR/USD se consolida cerca de máximos de dos meses en torno a 1,1730-1,1740 tras alcanzar 1,1762, habiendo ganado casi 2% en las últimas tres semanas por la debilidad generalizada del dólar estadounidense.
- El recorte de 25 puntos básicos de la Fed a 3,50%-3,75% y la votación dividida 9-3 han reforzado la debilidad del dólar, con una caída del DXY de más de 7% en lo que va de año hacia 98,50
- Los responsables del BCE han adoptado un tono agresivo, y Schnabel y Simkus sugieren que no son necesarios nuevos recortes de tipos y que la próxima medida podría ser una subida.
- Los indicadores técnicos siguen siendo alcistas, con la SMA de 20 periodos por encima de las SMA de 100 y 200 periodos; el RSI en 69 sugiere cierta sobrecompra, pero la tendencia alcista sigue intacta.
- Los niveles clave de resistencia se sitúan en 1,1762, 1,1780, 1,1820 y 1,1917; el soporte se encuentra en 1,1720, 1,1680, 1,1615 y la EMA crítica de 55 semanas en 1,1360.
- Esta semana, la atención se centrará en los datos retrasados de las NFP y el IPC de EE.UU., los discursos de la Fed y la decisión política del BCE, que marcarán la dirección a corto plazo del par.
Dinámica del mercado y evolución reciente
El par EUR/USD entra en la nueva semana de negociación consolidándose justo por debajo de los máximos de varios meses, con los precios al contado rondando la zona de 1,1730-1,1740. El jueves pasado, el par alcanzó un nuevo máximo de dos meses en 1,1762, lo que supone unas ganancias de casi 2% en las últimas tres semanas, ya que el euro aprovechó la debilidad generalizada del dólar estadounidense tras la última decisión de política monetaria de la Reserva Federal.
La subida se ha visto impulsada principalmente por la creciente divergencia de política monetaria entre la Reserva Federal y el Banco Central Europeo. La semana pasada, la Reserva Federal aplicó su tercer recorte consecutivo de tipos de 25 puntos básicos, situando el rango objetivo de los fondos federales en 3,50%-3,75%, su nivel más bajo en tres años. La decisión se adoptó en una votación notablemente dividida (9-3), que puso de manifiesto las divisiones internas entre los responsables políticos. Uno de los miembros abogó por una reducción más agresiva de 50 puntos básicos, mientras que dos presidentes regionales de la Fed prefirieron mantener los tipos sin cambios, lo que refleja el actual debate entre la preocupación por el crecimiento y la persistencia de la inflación.
El índice del dólar estadounidense (DXY) se ha desplomado hacia el nivel de 98,50, ampliando su caída a más de 7% en lo que va de año. Esta debilidad estructural del dólar ha favorecido considerablemente al euro, que este mes se ha convertido en la divisa más fuerte. La incapacidad del billete verde para registrar subidas significativas a pesar de los datos económicos mixtos sugiere un cambio de sentimiento más amplio, con los inversores posicionándose a favor de la continua relajación de la Fed y los posibles cambios de liderazgo en el banco central.
La especulación del mercado se ha intensificado en torno a la posibilidad de que el presidente de la Fed, Jerome Powell, cuyo mandato expira en mayo de 2026, sea sustituido por Kevin Hassett, que se percibe como más pesimista. Esta incertidumbre ha añadido otra capa de presión a la baja sobre el dólar, ya que los operadores valoran la posibilidad de un ciclo de flexibilización prolongado bajo un nuevo liderazgo.
Influencias técnicas y fundamentales
Desde una perspectiva técnica, las perspectivas a corto plazo para el EUR/USD siguen siendo alcistas a pesar de la actual fase de consolidación. El par cotiza cómodamente por encima de sus medias móviles clave, con la Media Móvil Simple de 20 periodos subiendo por encima de las SMA de 100 y 200 periodos, todas ellas alcistas. Esta alineación de medias móviles confirma firmemente la tendencia alcista predominante y ofrece un soporte dinámico cerca del nivel de 1,1656.
La media móvil exponencial de 55 semanas, situada actualmente en 1,1360, representa el soporte crítico a largo plazo que debe mantenerse para que la tendencia alcista más amplia desde el mínimo de 2022 en 0,9534 permanezca intacta. Mientras los precios se mantengan por encima de este nivel, los argumentos alcistas para seguir subiendo hacia el nivel psicológicamente significativo de 1,20 siguen siendo válidos. Una ruptura decisiva por encima de 1,20 tendría mayores implicaciones alcistas y podría señalar un cambio más estructural en la trayectoria del par.
Los indicadores de impulso muestran señales mixtas tras el fuerte repunte reciente. El índice de fuerza relativa ha retrocedido desde el territorio de sobrecompra, pero se mantiene en 69 en el gráfico diario, todavía elevado y coherente con una sólida tendencia alcista. El RSI de 4 horas ha retrocedido a 63 tras superar los 70, lo que sugiere que la consolidación está permitiendo una sana recogida de beneficios sin socavar la tendencia alcista general. El indicador de Divergencia de Convergencia de Medias Móviles ha comenzado a aplanarse en plazos más cortos, insinuando una posible pausa antes del próximo movimiento direccional, aunque se mantiene en territorio positivo en general.
En el frente de resistencia, las barreras inmediatas se identifican en el máximo multimensual de 1,1762, seguido del máximo del 1 de octubre cerca de 1,1780 y los máximos de septiembre en torno a 1,1820. Una ruptura sostenida por encima de esta zona abriría el camino hacia el máximo de 1,1917 registrado a principios de año. A la baja, el soporte inicial se sitúa en el mínimo del 12 de diciembre cerca de 1,1720, con suelos más importantes en la zona de 1,1680 y el mínimo del 9 de diciembre en 1,1615. La SMA de 20 días cerca de 1,1599 y el nivel psicológico de 1,1500 representan zonas de soporte más profundas.
Fundamentalmente, el euro se está beneficiando de una postura cada vez más dura por parte de los funcionarios del Banco Central Europeo. Gediminas Simkus, miembro del Consejo de Gobierno del BCE, declaró que no es necesario recortar más los tipos, alegando que la inflación se acerca al objetivo de 2%. Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo, reforzó este mensaje, expresando su satisfacción con las expectativas del mercado de que la próxima medida del BCE podría ser una subida de tipos en lugar de un recorte. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha subrayado que la economía de la eurozona se encuentra en un “buen momento” y ha insinuado posibles revisiones al alza de las previsiones de crecimiento, lo que respaldaría aún más a la moneda única.
Los riesgos políticos en Francia han disminuido un poco después de que la Asamblea Nacional aprobara por un estrecho margen el presupuesto de seguridad social para 2026, proporcionando un apoyo temporal al gobierno minoritario. Sin embargo, la atención sigue centrada en la aprobación del presupuesto general del Estado, que sigue planteando incertidumbre. La bajada de los precios de la energía, las esperanzas de que disminuya el conflicto entre Rusia y Ucrania y las medidas de estímulo presupuestario previstas por Alemania para 2026 han contribuido a mejorar la confianza en el euro.
De cara al futuro
Esta semana presenta un calendario económico repleto que podría influir significativamente en la cotización del EUR/USD. En Estados Unidos, las publicaciones macroeconómicas retrasadas se pondrán al día tras el reciente cierre del Gobierno. El martes se publicarán las nóminas no agrícolas de octubre y noviembre, y el jueves el índice de precios al consumo de noviembre. Estas publicaciones proporcionarán información crucial sobre la salud del mercado laboral estadounidense y la dinámica de la inflación, lo que podría modificar las expectativas de la política monetaria de la Reserva Federal en 2026.
Está previsto que varios funcionarios de la Reserva Federal hablen a lo largo de la semana, entre ellos el gobernador Stephen Miran y el presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, el lunes. Sus comentarios serán analizados con lupa en busca de pistas adicionales sobre la trayectoria de la política del banco central. Mientras tanto, el Banco Central Europeo anunciará su decisión de política monetaria a finales de semana, y los mercados esperan que el BCE mantenga su enfoque dependiente de los datos, al tiempo que podría reforzar su postura más cautelosa sobre una mayor relajación.
La configuración técnica sugiere que la actual fase de consolidación está permitiendo que se normalicen las condiciones de sobrecompra, lo que podría sentar las bases para un nuevo tramo al alza. El consenso de los analistas apunta a una prueba de la zona de resistencia de 1,1800-1,1820 si persiste la debilidad del dólar, y las previsiones más optimistas apuntan al nivel de 1,1917. Por el contrario, una sorpresa de los responsables de la Reserva Federal o unos datos económicos estadounidenses mejores de lo esperado podrían desencadenar un retroceso hacia la zona de soporte de 1,1600-1,1650.
Las previsiones de los bancos para el EUR/USD siguen divididas en cuanto a las perspectivas a medio plazo. Bank of America prevé que el par alcance 1,22 a finales de 2026, aunque se ha revisado a la baja desde las estimaciones anteriores de 1,25. Credit Agricole tiene una visión más bajista y prevé una caída hasta 1,10 a finales de 2026. Credit Agricole adopta una postura más bajista y pronostica una caída hasta 1,10 a finales de 2026, citando la preocupación por los aranceles estadounidenses, los riesgos políticos franceses y las posibles dificultades para las exportaciones de la zona euro. La brecha política resultante entre la Reserva Federal y el BCE seguirá siendo probablemente el factor dominante, con una convergencia de tipos que favorecerá la fortaleza del euro mientras la Reserva Federal mantenga su sesgo expansivo.